Antecedentes

El primer concepto de desarrollo sostenible (o sostenibilidad) se publicó en la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y el Desarrollo, en el Informe Brundtland en 1987 y, por tanto, tuvo un origen eminentemente ambiental. Según este Informe, el desarrollo sostenible es aquél que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades.

En 1992, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro organizada por las Naciones Unidas, la comunidad internacional adoptó un plan de acción para la sostenibilidad, conocido como Agenda 21. Se trata de un acuerdo intergubernamental en torno a un plan de acción global a favor del Desarrollo Sostenible y para ello se creó la Comisión para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Diez años después, la Cumbre de la Tierra, también patrocinada por las Naciones Unidas, tuvo lugar en Johannesburgo. En esta cumbre se definió la necesidad de alianzas y colaboración entre instituciones internacionales, gobiernos, empresas, ONG's y otros representantes de la sociedad para resolver los principales problemas de la humanidad.

El camino marcado en Río de Janeiro queda reflejado en Europa a través V Programa Marco de la Unión Europea: "Hacia un Desarrollo Sostenible (1992-2000)" en el que se recogen las interacciones de las cuestiones medioambientales, económicas y sociales.

En 2001 se publicó el Libro Verde de la Unión Europea para el fomento de la responsabilidad social de las empresas que propone un enfoque basado en asociaciones más profundas en las que todos los agentes desempeñen un papel activo.

En 2002 aparece el VI Programa Marco de la Unión Europea que refuerza las capacidades de I+D de la UE para implantar un modelo de desarrollo sostenible a corto y medio plazo, integrando sus dimensiones económicas y ambientales y contribuir a los esfuerzos internacionales para mitigar los efectos perjudiciales del cambio global (dimensión social).